Bardenas Reales I: En tierra de nadie
Estos impresionantes paisajes desérticos al sur de Navarra fueron, durante
mucho tiempo, tierra de nadie, y separaban el recién creado Reino de Pamplona
del territorio ocupado por los musulmanes. Visitamos las Bardenas Reales, un
paraíso fotográfico con una orografía espectacular.
Tierra de nadie
Un ejemplo de estos castillos bardeneros sería el "Castillo de
Peñaflor". Mandado edificar por Sancho el Fuerte para vigilar a su
vecino aragonés. En el Archivo de Navarra tenemos los nombres de los
alcaides a los que fue asignada esta fortaleza desde el siglo XIII hasta
el siglo XV. Sin embargo, estamos ante construcciones sencillas,
que normalmente contaban con una
torre central y un recinto amurallado a su alrededor, y con
guarniciones de hombres de armas que, en el mejor de los casos,
contarían con unas pocas decenas.
No hay mal que por bien no venga, ¿verdad?. Hoy disfrutamos de uno de
los paisajes más hipnóticos que podemos encontrar en Navarra. Sus
areniscas y arcillas, sometidas al calor extremo y la falta de agua,
han visto como el viento las erosionaba hasta moldear
auténticas obras de arte naturales. Un lugar obligado para, entre otros, los amantes de la
fotografía.
Este inhóspito territorio contó, durante el Bronce y el Hierro, con
asentamientos humanos (Se han encontrado restos arqueológicos de
poblados del 4500 a.C. y otros asentamientos del Hierro), si bien es cierto que, su lejanía de cauces fluviales continuos,
impidió desarrollar grandes poblaciones durante la prehistoria.
|
En este desierto se han encontrado los bronces más antiguos de España. La ausencia de agua impidió el desarrollo de grandes poblaciones. |
También sabemos que no siempre fue así, y que su desertificación sería
paulatina conforme avanzasen los siglos. Por ejemplo, una sentencia de
1254 nos permite saber que este hoy desolado paisaje contaba con
pinares, que se gestionaban como concesión. Incluso en 1559 todavía
debían existir estos bosques de pinos.
Durante la formación del Reino de Navarra, este sería un territorio
fronterizo que
separaría ambos mundos, el cristiano y el musulmán. Patrimonio de
Navarra desde muy antiguo, ya aparecen estos derechos de explotación
concedidos por el rey a los montañeses del Roncal, en el año 882. Esta
práctica será común durante el periodo de Reconquista, otorgando
privilegios sobre territorios ya sean reconquistados o, como en este
caso, asegurados.
Las crónicas nos cuentan que, en el año 915, Sancho llegó a tierras de
Tudela, dominio de los
Banu Qasi, y a su
encuentro salió Abd Allah. Dicho enfrentamiento bien podría haberse
producido aquí, en las Bardenas. La emboscada terminó con Abd Allah
hecho prisionero, y dónde un millar de caballeros de Tudela habrían
encontrado la muerte. Este escenario sería, por tanto,
lugar habitual de emboscadas y refriegas entre ambos
mundos.
En el reinado de
Sancho el Mayor
(1004 - 1035) ya aparece como línea fronteriza, y se realizan trabajos
de fortificación en localidades cercanas, así como la reconquista de
plazas musulmanas (Por ejemplo Arguedas, la puerta de la Bardena, que
será tomada por los cristianos en el año 1084 por Sancho Ramírez).
Castillos fronterizos
Los castillos fronterizos aquí levantados son meras torres de
vigía, y fueron construidos en tiempos de Sancho el Fuerte alrededor del
año 1220. Además de realizar estas labores de vigilancia entre
reinos vecinos, servían para controlar otras actividades como el
bandolerismo, que aprovechaba este paisaje desolado para sembrar el
terror entre pastores y otras gentes de paso.
|
El Castillo de Peñaflor se asienta sobre un erosionado
cerro. |
Páramo tenebroso y desolado
Lo que actualmente es una atracción turística, visitada por miles de
personas a lo largo del año, fue antes un territorio a evitar.
Aquellos viajeros que se internaban es estos parajes solían ser
desbalijados por bandoleros medievales (Cuando no por las propias
gentes que lo habitaban). El problema era tal que, en el año 1204 se
funda, bajo la autorización de los reyes de Navarra y Aragón, una
hermandad, cuyo objetivo será velar por la seguridad de estos
viajeros.
Conocemos el nombre de uno de estos criminales,
Sancho de Rota,
que antes de caer en manos de la justicia cometería suicidio. Su
destino, de igual manera, era ser ajusticiado.
Con los siglos el problema no pareció mejorar, y el lugar continuó
con su mala fama. En 1783, Don Antonio Ponz, durante un viaje Bayona -
Tudela, se referirá a sus habitantes como incultos, y dejará
constancia de que «han sucedido trabajos a los caminantes», en alusión a estos asaltos.
Tampoco los pastores dejan un gran recuerdo de este desierto por el que
discurre la cañada de los roncaleses (la más antigua de navarra), a la
que dedican pequeñas coplas de su estancia aquí durante el
invierno:
«En la punta de Cornialto me puse a considerar,lo grande que es la Bardenay lo mal que allí se está»
Paisaje desértico
Cómo ya hemos visto, la Bardena no siempre fue un desierto como
el que contemplamos hoy. Hubo un tiempo dónde la masa forestal cubría
gran parte de su extensión. Son varios los factores, incluyendo la
actividad humana, los que llevaron a este territorio a su actual estado
desértico.
|
Paisaje desértico. Durante el verano presenta temperaturas muy altas, además de ausencia de agua y sombra. En el invierno encontraremos un paisaje castigado por un viento gélido y constante. |
Ubicación
Mas información
Comentarios
Publicar un comentario