Bardenas Reales I: En tierra de nadie

Estos impresionantes paisajes desérticos al sur de Navarra fueron, durante mucho tiempo, tierra de nadie, y separaban el recién creado Reino de Pamplona del territorio ocupado por los musulmanes. Visitamos las Bardenas Reales, un paraíso fotográfico con una orografía espectacular.

Castildetierra, la formación más icónica de este paraje desértico navarro.

Tierra de nadie

Este inhóspito territorio contó, durante el Bronce y el Hierro, con asentamientos humanos (Se han encontrado restos arqueológicos de poblados del 4500 a.C. y otros asentamientos del Hierro), si bien es cierto que, su lejanía de cauces fluviales continuos, impidió desarrollar grandes poblaciones durante la prehistoria.

En este desierto se han encontrado los bronces más antiguos de España. La ausencia de agua impidió el desarrollo de grandes poblaciones.

También sabemos que no siempre fue así, y que su desertificación sería paulatina conforme avanzasen los siglos. Por ejemplo, una sentencia de 1254 nos permite saber que este hoy desolado paisaje contaba con pinares, que se gestionaban como concesión. Incluso en 1559 todavía debían existir estos bosques de pinos.

Durante la formación del Reino de Navarra, este sería un territorio fronterizo que separaría ambos mundos, el cristiano y el musulmán. Patrimonio de Navarra desde muy antiguo, ya aparecen estos derechos de explotación concedidos por el rey a los montañeses del Roncal, en el año 882. Esta práctica será común durante el periodo de Reconquista, otorgando privilegios sobre territorios ya sean reconquistados o, como en este caso, asegurados.

Barranco de las Cortinas, que alterna épocas de sequía con grandes crecidas torrenciales.

Las crónicas nos cuentan que, en el año 915, Sancho llegó a tierras de Tudela, dominio de los Banu Qasi, y a su encuentro salió Abd Allah. Dicho enfrentamiento bien podría haberse producido aquí, en las Bardenas. La emboscada terminó con Abd Allah hecho prisionero, y dónde un millar de caballeros de Tudela habrían encontrado la muerte. Este escenario sería, por tanto, lugar habitual de emboscadas y refriegas entre ambos mundos.

En el reinado de Sancho el Mayor (1004 - 1035) ya aparece como línea fronteriza, y se realizan trabajos de fortificación en localidades cercanas, así como la reconquista de plazas musulmanas (Por ejemplo Arguedas, la puerta de la Bardena, que será tomada por los cristianos en el año 1084 por Sancho Ramírez).

Castillos fronterizos

Castillo de Peñaflor, visto desde el Sur.

Los castillos fronterizos aquí levantados son meras torres de vigía, y fueron construidos en tiempos de Sancho el Fuerte alrededor del año 1220. Además de realizar estas labores de vigilancia entre reinos vecinos, servían para controlar otras actividades como el bandolerismo, que aprovechaba este paisaje desolado para sembrar el terror entre pastores y otras gentes de paso.

El Castillo de Peñaflor se asienta sobre un erosionado cerro. 

Un ejemplo de estos castillos bardeneros sería el "Castillo de Peñaflor". Mandado edificar por Sancho el Fuerte para vigilar a su vecino aragonés. En el Archivo de Navarra tenemos los nombres de los alcaides a los que fue asignada esta fortaleza desde el siglo XIII hasta el siglo XV. Sin embargo, estamos ante construcciones sencillas, que normalmente contaban con una torre central y un recinto amurallado a su alrededor, y con guarniciones de hombres de armas que, en el mejor de los casos, contarían con unas pocas decenas. 

En su cara norte podemos ver el acceso al torreón, dónde todavía se conservan algunas aspilleras.

Páramo tenebroso y desolado

Lo que actualmente es una atracción turística, visitada por miles de personas a lo largo del año, fue antes un territorio a evitar. Aquellos viajeros que se internaban es estos parajes solían ser desbalijados por bandoleros medievales (Cuando no por las propias gentes que lo habitaban). El problema era tal que, en el año 1204 se funda, bajo la autorización de los reyes de Navarra y Aragón, una hermandad, cuyo objetivo será velar por la seguridad de estos viajeros.

Castildetierra desde otra perspectiva.

Conocemos el nombre de uno de estos criminales, Sancho de Rota, que antes de caer en manos de la justicia cometería suicidio. Su destino, de igual manera, era ser ajusticiado. 

Con los siglos el problema no pareció mejorar, y el lugar continuó con su mala fama. En 1783, Don Antonio Ponz, durante un viaje Bayona - Tudela, se referirá a sus habitantes como incultos, y dejará constancia de que «han sucedido trabajos a los caminantes», en alusión a estos asaltos.

Tampoco los pastores dejan un gran recuerdo de este desierto por el que discurre la cañada de los roncaleses (la más antigua de navarra), a la que dedican pequeñas coplas de su estancia aquí durante el invierno:
«En la punta de Cornialto me puse a considerar,
lo grande que es la Bardena
y lo mal que allí se está»
Paisaje desértico

Cómo ya hemos visto, la Bardena no siempre fue un desierto como el que contemplamos hoy. Hubo un tiempo dónde la masa forestal cubría gran parte de su extensión. Son varios los factores, incluyendo la actividad humana, los que llevaron a este territorio a su actual estado desértico.

Paisaje desértico. Durante el verano presenta temperaturas muy altas, además de ausencia de agua y sombra. En el invierno encontraremos un paisaje castigado por un viento gélido y constante.

No hay mal que por bien no venga, ¿verdad?. Hoy disfrutamos de uno de los paisajes más hipnóticos que podemos encontrar en Navarra. Sus areniscas y arcillas, sometidas al calor extremo y la falta de agua, han visto como el viento las erosionaba hasta moldear auténticas obras de arte naturales. Un lugar obligado para, entre otros, los amantes de la fotografía.

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